La Formación Profesional no convence a las empresas.
Recuerdo en sus comienzos que se hablaba de ella como “la solución”, capaz de competir cuerpo a cuerpo con algunas formaciones universitarias por ser mucho más “práctica”. Sin embargo el tiempo nos ha demostrado que a la empresa no le convencen tampoco estos estudios. Es un dato que proviene de una encuesta realizada por la Cámara de Comercio a cerca de 5000 empresas nacionales.
Si a eso sumamos que nuestros universitarios tampoco salen adaptados al mercado laboral, (esperemos que eso cambie positivamente con el plan Bolonia), nos encontramos ante una situación que a la larga es peor que cualquier crisis económica.
Un país necesita profesionales bien cualificados, en todos los niveles académicos, y eso significa incluir en sus currículos más horas de prácticas y que ellas se correspondan con la realidad que encontrarán en las empresas.
Todo esto se arreglaría si el mundo educativo y el de la empresa no estuviesen tan desvinculados, ¿cómo?:
- Prácticas del alumnado en la empresa en cada trimestre, no hacen falta muchas horas sólo que vea la aplicación real de los conocimientos adquiridos durante ese periodo, lo que también nos proporcionaría una mayor motivación, de lo que también se quejan los empresarios.
- Prácticas obligatorias del profesorado, ya que muchas veces nos encontramos con que transmiten conocimientos caducos.
- Acercar a los profesionales con experiencia a los institutos, que sean ellos los que impartan cierta cantidad de horas de formación práctica.
Este país necesita un cambio radical en su planteamiento educativo y una vez que ese plan fuese aprobado por consenso de todas las fuerzas políticas proponerse no cambiarlo por mucho tiempo, porque tan malo es tener un mal plan como estar parcheándolo constantemente.
Yolanda Crespo