Lo que quiere el consumidor es que se le de valor. Para ello es muy importante la segmentación de los mismos.
El camino fácil es segmentar por aspectos cuantitativos y dentro de ellos con indicadores económicos. Sin embargo, no es una característica el que tengan más dinero o compren la misma cantidad con la que se les pueda ubicar en el mismo grupo.
Sí es un aspecto a tener en cuenta las necesidades del consumidor. Si segmentamos según las necesidades, podremos desarrollar productos o servicios para todo el segmento, que el cliente percibirá como una “prenda a medida”.
Si además de esto, ofrecemos la completa customización del producto, las necesidades de este cliente se satisfarán al 100 %, ya que entre un catálogo amplio de productos o servicios, podrá escoger los que mejor se adapten y hacer “suyo” lo que acaba de adquirir.
En esto queremos basarnos a la hora de ofrecer un producto formativo. Queremos que nuestros clientes se creen su formación como si fuese un “carrito de compra”.
Pongamos un ejemplo: un cliente quiere realizar formación en inglés. Es comercial en una empresa de electrodomésticos. A la hora de comenzar el curso, tendrá varias cosas para elegir, de las cuales, únicamente elegirá las que mejor se adapten a sus necesidades:
- Formación en gramática e-learning.
- Formación presencial.
- Conversación telefónica.
- Formación y conversación mediante Aula Virtual o Skype.
- Vocabulario específico de la actividad de la empresa. (vocabulario de electrodomésticos).
- Vocabulario específico de su actividad en la empresa. (en este caso vocabulario para comerciales).
Este comercial no tiene mucho tiempo para trasladarse, o vive en un pueblo, por lo que se ha decantado por estudiar la gramática en modalidad e-learning, pero no se olvida que la conversación es muy importante al estudiar un idioma, por lo que está dudando entre realizar clases de conversación de una hora a la semana por teléfono o mediante Skype.
Además, quiere comenzar por aprender el vocabulario referente a la actividad de la empresa donde trabaja.
Igual que esto podría haberse decantado por realizar toda la formación e-learning o toda presencial.
Para finalizar, creo que no consiste solo en “vender” el producto, si no que después de esto, hay que realizar un seguimiento de la venta con un cuestionario final de calidad, para saber la satisfacción del cliente. Así, podremos mejorar cada día un poquito más.
Isabel Crespo